Sábado semana 16ª Tiempo Ordinario (23 julio, Sta Brígida)

De Corazón a corazón: Jer 7,1-11 (“Oíd la Palabra del Señor”); Sal 84,2; Mt 13,24-30 (“Buena semilla… cizaña… Dejad que crezcan juntos hasta la siega”)

Contemplación, vivencia, misión: Se puede decir que el “tiempo” es la paciencia de Dios. Desde los inicios de la creación (y del “big bang”) en todas las cosas hay un mensaje de amor: en una florecilla o en una hoja seca, en un pájaro o en el aire que respiramos y en la luz con la que vemos; pero, sobre todo, en el rostro y en el corazón de cada ser humano. Es una tarea inmensa por hacer: que todo deje entender los latidos del corazón de quien nos ha creado. A veces queremos avanzar a capa y espada, caiga quien caiga, cuando en realidad sólo se avanza con el respeto, el perdón, la comprensión, la donación. Toda persona es recuperable, aunque “a la tarde de la vida nos examinarán sobre el amor” (San Juan de la Cruz). “En la cruz podemos tocar la misericordia de Dios y dejarnos tocar por su misericordia” (Papa Francisco JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El misterio del hombre sólo se descifra en el misterio de Cristo, que es la epifanía personal de Dios Amor, quien ha venido para restaurar (“redimir”) y no para destruir. María nos indica el “camino”: “Haced lo que él os diga” (Jn 2,5).

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