Domingo 17º Tiempo Ordinario (24 julio 2016)

De Corazón a corazón: Gen 18,20-32 (Abraham intercede por Sodoma y Gomorra); Col 2,12-14 (“En el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, habéis resucitado también con él por la fe… Ha destruido el acta que había contra vosotros… clavándola en la cruz”); Lc 11,1-13 (oración del “Padre nuestro”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús crucificado y resucitado, es el único que puede asumir y destruir el “acta” de los pecados del mundo. Su actitud filial, expresada en el “Padre nuestro”, se prolonga en nosotros, haciéndonos partícipes de su vida donada. El cristiano, “bautizado” en Cristo, está llamado y potenciado para pensar, sentir, amar y obrar como Él. “En el Señor, que ha dado su vida por nosotros en la cruz, encontraremos siempre el amor incondicional que reconoce nuestra vida como un bien y nos da siempre la posibilidad de volver a comenzar” (Papa Francisco JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Para el cristiano no existe la vida anodina, sino que toda circunstancia, de “Nazaret” o de Calvario, si nos acompaña, puede convertirse en biografía de Jesús.

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