SANTIAGO APÓSTOL (25 julio, Jornadas Mundiales Juventud)

De Corazón a corazón: Hech 4,33; 5,12.27-33; 12,2 (Martirio de Santiago); 2Cor 4,7-15 (“Llevamos siempre en nuestros cuerpos el morir de Cristo”; Mt 20,20-28 (“Mi cáliz, sí lo beberéis”)

Contemplación, vivencia, misión: “Beber el cáliz” significa correr la misma suerte, compartir la misma vida. Cristo se comparó a un granito de trigo que, sepultado en la tierra, “muere”, aunque, en realidad se transforma en una nueva vida. Santiago fue el primer apóstol de Cristo que dio la vida por él, aunque el primer mártir había sido San Esteban. La vida cristiana es un injerto en la vida de Cristo, para vivir, morir y resucitar con él, amando y perdonando. Juan y Santiago amaron y anunciaron a Cristo con pasión. Al principio del seguimiento evangélico, de modo exagerado (pidiendo que bajara fuego del cielo, buscando los primeros puestos…); pero el Señor los fue limando y les ofreció beber su copa, correr su misma suerte. La cruz “nos da testimonio de que la medida del amor de Dios para con la humanidad es amar sin medida!” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cada uno es una historia peculiar e irrepetible de la presencia de María. Su Corazón, tierno como ninguna madre, no cede a nuestros caprichos (como cedió la madre de los Zebedeos), sino que conoce muy bien nuestro barro y lo transforma en un museo de las misericordias de Dios.

Los comentarios están cerrados.