Martes semana 17ª Tiempo Ordinario (26 julio, S. Joaquín y Sta Ana)

De Corazón a corazón: Jer 14,17-22 (“Reconocemos nuestras maldades… Dios nuestro, esperamos en ti”); Mt 13,36-43 (“El que siembra la buena semilla es el hijo del hombre… la buena semilla son los hijos del Reino”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús usa comparaciones sencillas para llegar al corazón de cada uno. A Él le entendían; quizá hoy no entienden nuestro modo de hablar sobre el Evangelio. La “buena semilla” es el mismo Jesús, como Palabra de Dios, y somos también nosotros cuando nos hemos dejado sorprender, cuestionar y conquistar por esta Palabra amorosa. Pero en nosotros y en los demás hay también “cizaña”, es decir, todo aquello que no suena a verdadero amor. “La Palabra de Dios nos enseña que «la felicidad está más en dar que en recibir» (Hech 20,35). Precisamente por este motivo la quinta Bienaventuranza declara felices a los misericordiosos” (Papa Francisco, JMJ, n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: En el Corazón de Cristo y en el de su Madre, tenemos todos un puesto reservado, como cuando ella meditaba el encuentro de los pastores con Jesús (cfr. Lc 2,16 y 19). De la familia donde vivió la Virgen cuando niña (con San Joaquín y Santa Ana), por la respuesta que María dio al Ángel sabemos que la educaron para escuchar a Dios y decirle que “sí”.

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