Jueves semana 17ª Tiempo Ordinario (28 julio 2016)

De Corazón a corazón: Jer 18,1-10 (“Como barro en manos del alfarero”); Mt 13,47-53 (“Es semejante el Reino de los cielos a una red que se echa al mar”)

Contemplación, vivencia, misión: Las cosas son sencillas cuando se miran con ojos limpios. Todos somos de barro y podemos convertirnos en un jarrito precioso o en un puñado de fragmentos. También un vaso de barro puede contener un tesoro, pero se puede caer y romperse en mil pedazos (cfr. 2Cor 4,7). Todos los días se resuelven según el amor y la donación con que hemos vivido. “¡No teman! ¡Él les espera! Él es padre: ¡siempre nos espera! ¡Qué hermoso es encontrar en el sacramento de la Reconciliación el abrazo misericordioso del Padre, descubrir el confesionario como lugar de la Misericordia, dejarse tocar por este amor misericordioso del Señor que siempre nos perdona!” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Dios Amor es especialista en “barro” y nos pide dejarnos moldear por él. Dios no quiere hacer nada sin nuestra cooperación libre; espera pacientemente y hace posible nuestro “sí” (como esperó el de María). “En esta misión, yo les acompaño con mis mejores deseos y mi oración, les encomiendo todos a la Virgen María, Madre de la Misericordia” (Papa Francisco, Mensaje JMJ, n.3).

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