Domingo 19º Tiempo Ordinario (7 agosto 2016)

De Corazón a corazón: Sab 18,6-9 (“Los santos correrán en común las mismas aventuras”); Heb 11,1-2.8-19 (“La fe es garantía de lo que se espera… Por la fe, Abraham”…); Lc 12,32-48 (“No temas, pequeño rebaño, porque al Padre le ha parecido bien daros el Reino”)

Contemplación, vivencia, misión: La “fe” es siempre un don de Dios, que pide y hace posible una respuesta fiel y generosa. El mejor modo de conocer qué es la fe, consiste en observar el ejemplo de los santos: Abraham, María (“feliz la que ha creído”). En el fondo, es dejarse sorprender por Dios: por su Palabra, por sus dones, por su presencia en medio de los hermanos. Estamos llamados a ser “contemplativos” y admiradores de Dios para anunciarlo a toda la humanidad. “Tenemos que suplicar al Señor que nos dé la gracia de ser misericordiosos con quienes nos hacen daño” (Papa Francisco, JMJ, n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El Señor se nos manifiesta en signos “pobres” (Iglesia, hermanos, acontecimientos), especialmente en su Palabra, su Eucaristía, su familia eclesial. “Dichosos los que no han visto y han creído” (Jn 20,29). Esta afirmación de Jesús recuerda la fe de María (cfr. Lc 2,45).

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