Sta. Clara (11 agosto)

De Corazón a corazón: Fil 3,8-14 (“Todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo”); Lc 14,25-33 (“El que no lleve su cruz en pos de mí, no puede ser mi discípulo”)

Contemplación, vivencia, misión: Sólo las obras que están tocadas por la “cruz” son fecundas. La cruz significa una vida donada por amor, sin buscarse a sí mismo. Vivir juntos como hermanos, formando una familia donde Cristo está presente, supone ser gotita de aceite (que sólo se nota cuando falta) y estar atentos a lo que necesitan los demás. Esto se aprende mirándose en el espejo de Cristo crucificado. “Ayúdame, Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo”(Santa Faustina, Diario 163).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La “cruz” no se lleva delante del Señor, sino detrás, siguiendo sus pisadas y juntamente con él, sintiendo que sus manos hacen más ligera nuestra carga. Nuestra cruz, por ser la de Jesús, está humedecida con las lágrimas de María su Madre y nuestra .

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