Viernes semana 19ª Tiempo Ordinario (12 agosto 2016)

De Corazón a corazón: Ez 16,1-15.60-63 (“Pasé junto a ti… hice Alianza contigo y fuiste mía”) ; Is 12,2; Mt l9,3-12 (“Lo que Dios unió no lo separe el hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: Frecuentemente oímos la palabra “Alianza”, especialmente cuando tiene lugar el sacrifico eucarístico de Cristo. Dios ha querido establecer un “pacto de amor”, que él mismo compara con el amor matrimonial. Todo ser humano está llamado a entrar en esta intimidad de Dios. Gracias al sacrificio redentor de Cristo, es posible vivir esta realidad familiar con Dios. Sin este amor nupcial de Dios, manifestado en Cristo, no se entiende nada del cristianismo. Papa Francisco intenta “alentar a todos para que sean signos de misericordia y cercanía allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo” (Amoris Laetitia, n.5). Todos estamos comprometidos en el proceso de la fidelidad de las familias cristianas.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Todo corazón humano ha sido creado para reflejar el amor de Dios, que es la máxima unidad vital. En el matrimonio cristiano, esta unidad indisoluble la hace posible el “sí” de Cristo pronunciado por los esposos en su nombre. La virginidad es en la Iglesia la “memoria” de este amor esponsal de Cristo; María, por ser la Virgen, pertenece exclusivamente a Cristo y es la máxima Madre.

t?sender=aZXNxdWVyZGFiaWZldEBnbWFpbC5jb20%3D&type=zerocontent&guid=f0349265-f976-4a96-8a92-d848d564810d

Anuncios

Los comentarios están cerrados.