Sábado semana 19ª Tiempo Ordinario (13 agosto 2016)

De Corazón a corazón: Ez 18,1-10.13.30-32 (“Todas las vidas son mías… haceos un corazón nuevo”); Mt 19,13-15 (“Dejad que los niños se acerquen a mí”)

Contemplación, vivencia, misión: A los niños sólo se les puede amar con un corazón nuevo. Hay que romper las cadenas que no dejan aflorar y madurar la inocencia de los niños. Esto sólo es posible haciéndose niño como ellos: admirar, esperar, ayudar a ellos mismos puedan reflejar el rostro y el Corazón de Jesús. «Sin disminuir el valor del ideal evangélico, hay que acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas que se van construyendo día a día», dando lugar a «la misericordia del Señor que nos estimula a hacer el bien posible» (Amoris Laetitia, n.308; cita Evangelii Gaudium, n.44)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La inocencia de los que son todavía niños, no se ha perdido. Esperan con el corazón abierto que alguien les transmita la invitación de Jesús o que, como María, les indique: “Haced lo que él os diga”.

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