Martes semana 20ª Tiempo Ordinario (16 agosto 2016)

De Corazón a corazón: Ez 28,1-10 (“Me fue dirigida la Palabra de Dios”); Mt 19,23-30 (“Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”)

Contemplación, vivencia, misión: Para escuchar a Dios, que nos habla de corazón a corazón, hay que quitar los enredos que obstaculizan su llamada de amor eterno. Nuestras preferencias engañosas sólo se disipan en sintonía con el Corazón de Cristo, que nos tiene a todos en él como parte de su misma existencia. Seguirle “de corazón” equivale a no anteponer nada a su amor. A Cristo no se le encuentra elaborando una teoría sobre él, sino en un proceso de conocerle amando (cfr. Jn 14,21). «La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno» (Amoris Laetitia, n.309, cita MV 5)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Los momentos más privilegiados del encuentro con Cristo suelen ser cuando hemos sido tocados por su “cruz” y la hemos acogido “de pie”, como María (Jn 19,25). Entonces nace la paz en el corazón y en la Iglesia, y nos disponemos a contagiar a lo demás del amor a Cristo.

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