Miércoles semana 20ª Tiempo Ordinario (17 agosto 2016)

De Corazón a corazón: Ez 34,1-11 (“Yo mismo cuidaré de mi rebaño”); Mt 20,1-16 (“Id también vosotros a mi viña”)

Contemplación, vivencia, misión: Las palabras que usa el Señor son de gran afectividad, como hablando de algo muy “suyo”: “Mi viña”, “mis ovejas”, “mi rebaño”, “mis hermanos”, “mi iglesia (familia)”, “los que tú me has dado”… Por esto, es él mismo quien cuida de “los suyos”, a quienes ama con entrañable amor (Jn 13,1). La obra es suya. Todos somos colaboradores de su viña; no somos los amos. El Señor quiere “viñadores” y “pastores según su corazón” (Jer 3,15). “Jesucristo quiere una Iglesia atenta al bien que el Espíritu derrama en medio de la fragilidad: una Madre que, al mismo tiempo que expresa claramente su enseñanza objetiva, no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino” (Amoris Laetitia, n.308).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María es figura de la Iglesia: “Pastora, no jornalera que buscase su propio interés, pues que amaba tanto a las ovejas, que, después de haber dado por la vida de ellas la vida de su amantísimo Hijo, diera de muy buena gana su vida propia, si necesidad de ella tuvieran” (S. Juan de Ávila, Sermón 70).

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