Sábado semana 20ª  Tiempo Ordinario (20 agosto 2016, S. Bernardo)

De Corazón a corazón: Ez 43,1-7 (“La gloria de Dios… con ruido como el de las aguas”); Mt 23,1-12 (“Uno es vuestro Maestro… El mayor entre vosotros será vuestro servidor”)

Contemplación, vivencia, misión: La naturaleza tiene su lenguaje, hecho de sonidos y de luces. El correr de las aguas es melodía que abre el corazón a la “Fuente” de cuyo amor procede todo. “Que bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche” (S. Juan de la Cruz). Reconocer esto es dar “gloria” a Dios, que es principio de la vida de todo ser humano. El secreto de los santos fue su enamoramiento de Cristo. Su vida consistió en servir a todos con la alegría de dar y darse. “No es una propuesta romántica o una respuesta débil ante el amor de Dios, que siempre quiere promover a las personas, ya que «la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia»” (Amoris Laetitia, n.310; cita MV 1).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Los dones recibidos son para compartir. No es más quien posee más, sino quien ama más y quien contagia a los demás de este amor a Cristo y a los hermanos. María compartió los dones recibidos sin compases de espera (cfr. Lc 1,39).

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