Domingo 21º Tiempo Ordinario (21 agosto 2016, S.Pío X)

De Corazón a corazón: Is 66,18-21 (“Vengo a reunir a todas las naciones”); Heb 12,5-7.11-13 (“A quien ama el Señor, le corrige”); Lc 13,22-30 (“Esforzaos por entrar por la puerta estrecha”)

Contemplación, vivencia, misión: Todas las muestras de amor por parte de Dios son siempre para el bien de todos, para “todas las naciones”. Para captar ese amor, hay que entrar por la “puerta estrecha” del Corazón de Cristo: sólo él es “la puerta” (cfr. Jn 10,7). Es “estrecha” porque por ahí no entra ningún tipo de egoísmo. Pero está siempre abierta a quienes quieren hacerse aprendices de un amor que es siempre de totalidad. Todo es “gracia” o signo del amor de Dios, quien nos trata siempre como a hijos en el Hijo. “Es verdad que la misericordia no excluye la justicia y la verdad, pero ante todo tenemos que decir que la misericordia es la plenitud de la justicia y la manifestación más luminosa de la verdad de Dios” (Amoris Laetitia, n.311).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: En las pruebas, el Señor nos dice: “Soy yo”. Entonces nos hace testigos de su amor para los demás. Decimos a la Virgen María: “Soy todo tuyo” para que me enseñes a ser una Iglesia que no antepone nada al amor de Cristo.

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