Viernes semana 21ª Tiempo Ordinario (26 agosto 216)

De Corazón a corazón: 1Cor 1,17-25 (“No desvirtuar la cruz de Cristo… fuerza y sabiduría de Dios”); Mt 25,1-13 (“Ya llega el Esposo… arreglaron sus lámparas”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida cristiana está marcada por la “cruz”, como regalo de bodas de Cristo Amigo y Esposo. No es propiamente el sufrimiento (aunque éste es inherente a nuestra vida humana actual), sino el desprendimiento de todo lo que no suene a amor y donación. La fuerza de Dios es la del amor. Jesús, Dios hecho hombre, ha compartido nuestra existencia y la ha transformado en una página de su misma biografía. Nuestra “suerte” es la suya. Sin la lamparita de la fe, todo parece fantasmas. “A veces nos cuesta mucho dar lugar en la pastoral al amor incondicional de Dios” (Amoris Laetitia, n.311).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La espera de la venida de Cristo es, a veces, dolorosa. La vida apostólica es fecunda si está marcada por la cruz. “De pie junto a la cruz” (como oferente y ofrecida) es la característica de la vida de María figura de la Iglesia.

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