Domingo 22º Tiempo Ordinario (28 agosto 2016, S. Agustín)

De Corazón a corazón: Sir 3,17-18.20.28-29 (“Hijo, cuanto más grande seas, más te has de abajar y hallarás gracia ante el Señor”); Heb 12,18-19.22-24 (“Os habéis acercado a Jesús, Mediador de una Alianza nueva”); Lc 14,1.7-14 (“Cuando alguien te invite a bodas, no te pongas en el primer puesto”)

Contemplación, vivencia, misión: En la perspectiva de Dios Amor, cada uno vale según el peso de su amor. "Cada uno es como aquello que ama" (San Agustín,). El amor es donación de sí mismo, tal como uno es, con sus cualidades para agradecer y servir, y con sus defectos para reconocerlos y corregirlos. Lo demás es puro oropel que no sirve sino para apariencias engañosas. La convivencia humana, en familia y en la sociedad, es hermosa cuando uno busca el bien de los demás. La cercanía a los demás es señal de cercanía a Cristo, presente en medio de los hermanos.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Jesús calificó a su Precursor Juan Bautista, como “el mayor”, porque supo humillarse para ser sólo anunciador de Jesús. En la casa de Isabel, María se calificó como “sierva”; con sus pequeños servicios “hogareños”, colaboró en la santificación y en la venida del Precursor. La fuerza de la Iglesia está en su pequeñez puesta al servicio de los demás.

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