Lunes semana 22ª Tiempo Ordinario (29 agosto, martirio S.Juan Bautista)

De Corazón a corazón: 1Cor 2,1-5 (“No quise saber sino a Jesucristo crucificado”); Lc 4,16-30 (“El Espíritu me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva… ¿No es éste el hijo de José?”).

Contemplación, vivencia, misión: La ciencia o sabiduría de todo apóstol se inspira en el misterio de Cristo, Dios hecho hombre, muerto y resucitado. Sólo Cristo puede disipar nuestras dudas sobre el sentido de la existencia y de la historia. Su “cruz” manifiesta el misterio de un Dios que ama hasta darse a sí mismo y nos lleva en su corazón de Padre. La vida de Jesús es conducida por el Espíritu de amor, para regalar a todos, especialmente en los momentos de pobreza y de dolor, su cercanía y su amistad. “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre” (Misericordiae Vultus, n.1).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El “misterio” de Cristo y de nosotros (la Iglesia) en él, se concreta en la vida ordinaria y oculta de “Nazaret”, con y como María y José. Allí no cuentan nada las apariencias falsas y las ganancias egoístas, sino sólo la verdad de la donación.

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