Martes semana 22ª Tiempo Ordinario (30 agosto 2016)

De Corazón a corazón: 1Cor 2,10-16 (“Hemos conocido el Espíritu que viene de Dios… Tenemos la mente de Cristo”); Lc 4,31-37 (“Manda con autoridad y poder a los espíritus malos”)

Contemplación, vivencia, misión: No es lo mismo “pensar” a nuestro antojo, que “pensar” como Jesucristo. Tener la “mente” o el criterio del Señor, equivale a vivir en sintonía con su modo de pensar, sentir, amar, vivir. Nuestra vida se hace “melodía” de respuesta a un amor eterno. Esa melodía tiene que brotar del corazón y hacerse “comunión” o fraternidad en la humanidad entera, como una sola familia de hijos de un mismo Dios. No acabamos de convencernos de que es Cristo quien nos busca, antes que nosotros a él. “El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra (misericordia). Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret” (Misericordiae Vultus, n.1)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cuando a Cristo le dejamos entrar en nuestra vida, se disipan las pesadillas. María, llevando a Jesús en seno, llenó de serenidad y gozo la casa de Isabel. Su corazón materno sigue latiendo en cada comunidad eclesial.

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