Domingo 23º Tiempo Ordinario (4 septiembre 2016, can. Madre Teresa)

De Corazón a corazón: Sab 9,13-18 (“Aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la sabiduría se salvaron”); Film 1,9-10.12-17 (“Pablo prisionero de Cristo Jesús… Te ruego a favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo… te lo devuelvo como a mi propio corazón”); Lc 14,25-33 (“El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío”).

Contemplación, vivencia, misión: La verdadera “sabiduría” es el amor. Si Dios nos ha creado porque nos ama, la verdadera ciencia consiste en leer la creación y la historia con esta perspectiva de amor. Es inútil discutir sobre el “big-bang”, si no se mira a los hermanos con amor. La creación no se ha originado en un esquema frío. A Dios tampoco se le encuentra en una teoría; lo encuentra sólo quien transforma la vida en donación y misericordia hacia los hermanos, como Santa Teresa de Calcuta. “Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad” (Misericordiae Vultus n.2)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La palabra “cruz” no nos gusta porque la entendemos al revés, como si nosotros tuviéramos que ir delante del Señor o solos; la verdad es que él nos invita a seguirle y dejarnos acompañar por él. También su Madre nos acompaña como le acompañó a él, para ser una Iglesia fecunda, marcada por la cruz.

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