Martes semana 23ª Tiempo Ordinario (6 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: 1Cor 6,1-11 (“Habéis sido lavados… justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de Dios”); Lc 6,12-19 (“Se pasó la noche en oración… llamó a sus discípulos… eligió doce… a los que llamó apóstoles… salía de él una fuerza que sanaba a todos”)

Contemplación, vivencia, misión: Nadie nos puede suplir en la meditación del evangelio. Las palabras de Jesús son recién salidas de su Corazón: ora al Padre por nosotros, elige, llama, sana… también hoy, aquí y ahora. En cada una de sus palabras y gestos ha dejado huella imborrable de su amor. “Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado" (Misericordiae Vultus n.2)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: ¿Para qué buscar soluciones al margen de Jesús que es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6)? Sólo él puede lavar, justificar, comunicarnos su misma vida divina. La realidad es completa cuando está él, “hijo de María” (Mc 6,3). Sin él, lo que llamamos “realidad” sería apariencia engañosa.

t?sender=aZXNxdWVyZGFiaWZldEBnbWFpbC5jb20%3D&type=zerocontent&guid=9726823d-fad1-465c-ba80-44e86356b3a3

Los comentarios están cerrados.