Miércoles semana 23ª Tiempo Ordinario (7 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: 1Cor 7,25-31 (“Este mundo que contemplamos está para acabar”); Lc 6,20-26 (“Dichosos los pobres porque vuestro es el Reino de Dios”)

Contemplación, vivencia, misión: Es hermosa la creación cuando se contempla y se usa como quien administra dones de Dios para compartir. Sin la luz de Jesús resucitado, que ya comienza a transformar la creación y la humanidad entera, las cosas y la historia no tendrían sentido. Son “dichosos” quienes aman esos dones de Dios, para agradecerlos y compartirlos. La perspectiva de un mundo futuro totalmente renovado en Cristo Resucitado, alienta a asumir el compromiso de iniciar ya desde ahora esta renovación. Hay que “despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina" (Misericordiae Vultus, n.15)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Son los “pobres” quienes enriquecen a todos, porque no se centran en sí mismos. “La Madre de Jesús… antecede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de esperanza y de consuelo hasta que llegue el día del Señor” (LG 68).

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