Viernes semana 23ª Tiempo Ordinario (9 septiembre S. Pedro Claver)

De Corazón a corazón: 1Cor 9,16-19.26-27(“¡Ay de mí si no predicara el evangelio!”); Lc 6,39-42 (“¿Puede un ciego guiar a otro ciego?… Miras la brizna en el ojo de tu hermano… ¿y la viga en el tuyo?”)

Contemplación, vivencia, misión: En el propio corazón y en la vida siempre hay mucho que hacer, como en un jardín. Lo importante es acertar en lo que hay que hacer y hacerlo bien. San Pablo se movía por lo más importante: ser visibilidad y “olor” de Cristo, gastar la vida por anunciar su mensaje evangélico (la “gozosa noticia”). Con un ideal así, lo primero que se descubre es la propia debilidad y defectos, sin desanimarse, y luego se vislumbra en toda persona “al hermano por Cristo quien ha muerto” (Rom 14,15). “Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona” (Misericordiae Vultus, n.3)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La vida es hermosa cuando se vive para amar a Cristo y hacerle amar sirviéndole en todos los hermanos. María “es nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para auxiliar a los demás «sin demora» (Lc 1,39)” (Evangelii Gaudium, n.288). Hay que apresurar el paso…

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