Sábado semana 23ª Tiempo Ordinario (10 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: 1Cor 10,14-22 (“Un solo pan y un solo cuerpo”); Lc 6,43-49 (“Cada árbol se conoce por su fruto… edificar una casa sobre roca”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús es “pan de vida”, como Palabra y como Eucaristía. Quien escucha su palabra en el corazón (como María) y quien come su cuerpo, se hace un solo cuerpo con él y entra a formar parte de su misma familia. El punto de apoyo y de referencia es el mismo Jesús, que da sentido y gozo a la vida. Ya nada ni nadie puede ocupar su puesto en nuestro corazón. “El Espíritu Santo que conduce los pasos de los creyentes para que cooperen en la obra de salvación realizada por Cristo, sea guía y apoyo del Pueblo de Dios para ayudarlo a contemplar el rostro de la misericordia” (Misericordiae Vultus, n.4)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Quien ha encontrado a Cristo, ya no puede prescindir de él. La vida es amistad íntima con él, que es el fundamento del amor a los demás. La familiaridad con su Madre es el ambiente normal en que surge la intimidad con Él y se sanan todas las deficiencias.

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