Viernes semana 24ª Tiempo Ordinario (16 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: 1Cor 15,12-20 (“Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana… Pero Cristo ha resucitado”); Lc 8,1-3 (“Le acompañaban los Doce y algunas mujeres”)

Contemplación, vivencia, misión: Es inexplicable el fervor de los seguidores de Jesús, si no hubieran tenido una experiencia profunda de su amor peculiar: se da él sin buscarse a sí mismo y ama a cada uno como una fibra de su propio Corazón. La historia de la Iglesia, con innumerables santos y mártires, la mayoría desconocidos, no tiene explicación sin la fe en Cristo resucitado presente: “Soy yo” (Lc 24,39), “estaré con vosotros” (Mt 28,20). “La Puerta Santa… será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza” (Misericordiae Vultus, n.3)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La calidad de vida de un cristiano se mide por su adhesión personal a Cristo y relación íntima con él. Siempre se tiene tiempo para la persona amada. Las prisas auténticas son las de ir “aprisa”, como María, movida por Jesús en su seno y en su corazón, para ir a servir humildemente en la casa de Isabel.

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