Domingo 25º Tiempo Ordinario (18 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Am 8,4-7 (“Escuchad los que pisoteáis al pobre”); 1Tim 2,1-8 (“Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad… un solo Mediador, Cristo Jesús”); Lc 16,1-13 (En la parábola del administrador sagaz: “No podéis servir a Dios y al dinero”)

Contemplación, vivencia, misión: Hoy las palabras del Señor suenan a algo “extraño”. Pero la Verdad, que es Él mismo, tiene la última palabra. Dios se ha hecho hombre y, como tal, es el único Mediador y Salvador. Los bienes de la tierra son dones de Dios para compartir y crear convivencia familiar y social. Riquezas, poder, honores, todo termina en basura cuando no se convierte en amor de donación. Si no cambia el corazón, no se construyen las comunidades. La historia demuestra que las crisis renacen con más virulencia cuando el corazón, la familia y la sociedad siguen divididos. “¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!” (MV n.5)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María compartió con Jesús la pobreza de Belén, del exilio, de la vida oculta en Nazaret, del seguimiento evangélico (cfr. Jn 2,12) y del Calvario. La túnica de Jesús se perdió; el amor con que se elaboró la túnica (por manos de María) no se ha perdido.

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