Martes semana 25ª Tiempo Ordinario (20 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Prov 21,1-6.10-13 (“Es el Señor quien pesa los corazones”); Lc 8,19-21 (“Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen”)

Contemplación, vivencia, misión: Las obras externas son necesarias, pero tienen el valor del amor con que se hacen. El ser humano se realiza amando. La túnica de Jesús, “de una sola pieza” y que se rifaron en el Calvario, con toda seguridad fue tejida por manos de su Madre. La túnica desapareció, pero ha quedado el amor y cariño con que se tejió. No valdría la pena ir construyendo “andamios” y “proyectos” que otros irán derrocando por el hecho de pensar de otra manera. Lo importante es construir el templo de “piedras vivas” en el propio corazón y en la comunidad de hermanos. “La misericordia hace de la historia de Dios con su pueblo una historia de salvación” (Misericordiae Vultus, n.7)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Somos “un pedazo de sus entrañas”, decía San Juan de Ávila refiriéndose a María. Así lo entendió ella cuando oyó: “mi madre”, “mis hermanos”, “mis ovejas”, “mi Iglesia”, “mis amigos”… Somos Iglesia “con-sorte” (“esposa”) de Cristo Esposo, su mismo “Cuerpo”, su “complemento”, su otro “yo”.

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