SAN MATEO APÓSTOL (21 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Ef 4,1-13 (“Conservar la unidad del Espíritu… apóstoles… profetas… evangelizadores… pastores… maestros… para edificación del Cuerpo de Cristo”); Mt 9,9-13 (“Vio Jesús a un hombre llamado Mateo… Sígueme… no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”)

Contemplación, vivencia, misión: “San Beda el Venerable, comentando esta escena del Evangelio, escribió que Jesús miró a Mateo con amor misericordioso y lo eligió: miserando atque eligendo” (Misericordiae Vultus, n.8). En la comunidad o familia de Jesús, cada uno recibe dones peculiares para realizar una misión irrepetible. No necesitamos envidiar ni suplantar a nadie. A todos nos ha llamado misericordiosamente porque nos ama de modo irrepetible. Y “tenemos este tesoro en vasos de barro” (2Cor 4,7). Todos estamos llamados a construir la familia eclesial en la unidad del amor. Los Apóstoles y sus sucesores tienen la misión de garantizar y suscitar la verdad de esta unidad, también y especialmente en el discernimiento y fomento de los otros carismas que el Espíritu Santo comunica a su Iglesia. Esta unidad se resquebraja cuando anteponemos nuestras preferencias al amor de Cristo.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: San Mateo describe a María como Virgen Madre de “Dios con nosotros” (Mt 1,23); los Magos de Oriente encuentran a Jesús “con María su Madre” (Mt 2,11).

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