Jueves semana 25ª Tiempo Ordinario (22 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Ecle 1,2-11 (“Vanidad de vanidades y todo vanidad”); Lc 9,7-9 (“Herodes… buscaba verle”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo pasa: tiempo, palabras, gestos… Sólo queda la verdad de la donación. Dios se refleja en la mirada de quienes le buscan haciendo el bien a los hermanos y compartiendo con ellos los dones recibidos. Herodes tenía los ojos cejados porque, entre otros desmanes, había asesinado a San Juan Bautista. A Dios no se le encuentra en teorías prefabricadas, sino en la realidad de la convivencia humana y de una historia construida en el amor. A Jesús se le encuentra cuando abrimos el corazón y mostramos rostro alegre a cada hermano que necesita de nosotros. Los más pobres entre los más pobres son aquellos que parecen no necesitar de nada. “La misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón” (Misericordiae Vultus, n. 9)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La muerte del “precursor” de Jesús era la de quien “preparaba los caminos” anunciando el perdón del Redentor. Los “precursores” de Jesús tienen un lugar reservado en el Corazón de María. Ella experimentó ser Madre de misericordia cuando, cono su saludo, el niño Juan exultó de gozo en el seno de Isabel.

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