Viernes semana 25ª Tiempo Ordinario (23 septiembre 2016, P.Pío)

De Corazón a corazón: Ecle 3,1-11 (“Que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho”); Lc 9,18-22 (“¿Quién decís que soy yo?”)

Contemplación, vivencia, misión: Caminar en la historia es una tarea comprometida, abierta al infinito. En todo y en todos hay un “más allá”, que es misterio de amor escondido entre limitaciones. Nos ayudamos todos mutuamente para construirnos y construir la historia amando. Sin esta perspectiva de “fe” y de “amor”, todo se convierte en sustos, fantasmas y apariencias pasajeras. Personas y acontecimientos, son minas de oro por descubrir, respetar, rescatar y alentar. “Vuelven a la mente las palabras cargadas de significado que san Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio para indicar el camino a seguir: «En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad»” (Misericordiae Vultus, n.4)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “Decir” quién es Jesús, significa vivir en la onda de su mensaje, para ser su “olor” e “irradiación de su vida” (Bto. J.H. Newman). Los pobres (los “pastores”) y los extranjeros (los “Magos” de Oriente) “lo encontraron”, “con María su Madre” (Mt 2,11; cfr. Lc 2,16).

 

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