Lunes semana 26ª Tiempo Ordinario (26 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Job 1,6-22 (“El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡bendito sea su nombre!”); Lc 9,46-50 (“El más pequeño entre vosotros, ése es el mayor”)

Contemplación, vivencia, misión: “Mayor” o “menor”, es nuestro lenguaje convencional, que no responde a la realidad profunda. Para Jesús, cada persona es irrepetible. Sus “matemáticas” son diversas de las nuestras. El valor auténtico de una persona no se mide por sus riquezas, sus cualidades o sus cargos, sino por su apertura de donación a los demás, a imagen de Dios Amor. “Job” representa a un rico que pierde “su” todo, para aprender a encontrar al “Todo”. Los “dones” de Dios son una pedagogía: todas las cosas (sus dones) pasan, pero no el amor que Dios ha puesto en ellas. Repetir continuamente “Eterna es su misericordia… es como si se quisiera decir que no solo en la historia, sino por toda la eternidad el hombre estará siempre bajo la mirada misericordiosa del Padre” (Misericordiae Vultus, n.7)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Los “dones” (de esta tierra) se desvanecen, para ir mostrando que Dios se quiere dar a sí mismo del todo y para siempre. “La caridad no pasa nunca” (1Cor 13,8). El “vino nuevo” que María consiguió con su intercesión en Caná, simboliza la vida nueva y eterna que nos comunica Jesús.

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