Miércoles semana 26ª Tiempo Ordinario (28 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Job 9,1-12.14-16 ("¿Cómo ante Dios puede ser justo un hombre?"); Lc 9,57-62 ("El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza")

Contemplación, vivencia, misión: “Luchar” con Dios sólo es posible reconociendo la propia debilidad y los propios defectos ante su misericordia. Un Dios que se hace hombre y vive pobremente para mostrar su verdadero amor de donación, queda “impotente” ante nuestra confianza filial. Dios Amor se deja conquistar por la humildad y confianza, que quieren abrirse a un amor incondicional para pagar amor por amor, vida por vida. “La misericordia… se trata realmente de un amor ‘visceral’. Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón” (Misericordiae Vultus, n.6)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Jesús, con su vida de donación, ha hecho suya nuestra realidad histórica. El Padre nos mira a través de las llagas y del Corazón abierto de su Hijo querido. María nos ha recibido como hijos en esta realidad salvifica.

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