Sábado semana 26ª Tiempo Ordinario (1 octubre Sta Teresa Lisieux)

De Corazón a corazón: Job 42,1-3.5-6.12-17 (“Te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos”); Lc 10,17-24 (“Sí, Padre, porque tal ha sido tu beneplácito”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús acoge en su Corazón a los pequeños, enfermos, marginados, resquebrajados, sin distinción de color, religión y clase social. Su gozo consiste en poderlos presentar al Padre como un pedazo de sus entrañas. “Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece­ a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual” (GS 22). Los cristianos estamos injertados en Cristo por el bautismo. El Padre nos mira en él con el amor del Espíritu Santo. Pero hay que purificarse de todo lo que no suene a autenticidad y donación, para poderle “ver” caminando a nuestro lado, y también en cada hermano.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El mismo Espíritu Santo que hizo fecunda a María, ahora hace posible la maternidad apostólica de la Iglesia. Ser “madre de las almas” era el ideal de Santa Teresa de Lisieux.

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