San Francisco de Asís (4 octubre 2016)

De corazón a corazón: Gal 6,14-18 (“Llevo en mi cuerpo las llagas de Jesús”); Mt 11,25-30 (“Padre… estas cosas las has revelado a los pequeños”)

Contemplación, vivencia, misión: Sólo dejándose sorprender por el costado abierto de Cristo muerto en cruz, nuestra mirada a los hermanos se hace reflejo de la suya. Esta “ciencia” del “crucificado” no estará nunca de moda, pero es la única sabiduría que se aprende de corazón a corazón y que da sentido a la vida. Se necesita un corazón de niño. La verdadera “alegría” de los santos (como de San Francisco) consiste en afrontar la vida con sencillez y humildad, transformando las dificultades en donación, haciendo felices a los demás desde el encuentro con Cristo. Vivir al estilo de Cristo, pobre y humilde, es el camino de la felicidad que transforma la historia en familia de hermanos itinerantes. Se necesita el testimonio del “hermano universal”.“Todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana (Papa Francisco, Mensaje Domund 16). Pero esta actitud evangelica no estará nunca de moda.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Dios “miró la pequeñez de su sierva” y la hizo partícipe de la misma suerte y “espada” de Cristo su Hijo, verdadero Dios, perfecto hombre y único Salvador.

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