Miércoles semana 27ª Tiempo Ordinario (5 octubre 2016)

De corazón a corazón: Gal 2,1-2.7-14 (Pablo “apóstol de los pueblos”); Lc 11,1-4 (“Cuando oréis, decid: Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Ya no hay fronteras en el corazón cuando se vive en sintonía con Cristo. Los dones, recibidos para compartir, son una vocación y una misión que da sentido a la vida. El panorama se abre al infinito cuando se puede decir “Padre” a Dios, en unión con todos los hermanos. Las vocaciones son distintas, como partes integrantes de un mismo mosaico maravilloso por su policromía, armonía y variedad. No cabe el sincretismo ni el relativismo cuando se vive en una misma familia de hermanos redimidos por Cristo

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cuando faltó el vino en Caná, la Madre de Jesús evitó el bochorno de los esposos y avivó la fe de los discípulos.“Ella «tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio» (MV 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño” (Papa Francisco, Mensaje Domund 16)

t?sender=aZXNxdWVyZGFiaWZldEBnbWFpbC5jb20%3D&type=zerocontent&guid=5a20989b-83ce-4dc4-a337-3ec7f304cfe2

Los comentarios están cerrados.