ROSARIO: CAMINO DE CONTEMPLACIÓN, PERFECCIÓN, MISIÓN

“Dios ha mirado la nada de su sierva” (Lc 1,48). “Haced lo que él os diga” (Jn 2,3.5).

– “El salterio de la Virgen” (Pablo VI, Marialis Cultus 48). Contemplar los misterios de Cristo, con y como María. Camino de contemplación, perfección y misión en la comunión. “El compendio de todo el Evangelio” (Pio XII, Paolo VI). “Concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magníficat” (Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae 1)

“Redescubrir el valor de la oración del Rosario como camino para un encuentro personal con Cristo” (Benedicto XVI, 6 octubre 2010).

Relacionarse con ella: «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!… ¡Ahí tienes a tu Madre!» (Jn 19, 26-27)

CAMINO DE CONTEMPLACIÓN

“Atesorar” en el corazón como María (Lc 2,19.51). Aprender a “admirar”: Lc 1,29; 2,33

– “Pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo… y nos ponen en comunión vital con Jesús a través –podríamos decir– del Corazón de su Madre… De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana” (RVM 2).

– “El Rosario, comprendido en su pleno significado, conduce al corazón mismo del vida cristiana y ofrece una oportunidad ordinaria y fecunda espiritual y pedagógica, para la contemplación personal, la formación del Pueblo de Dios y la nueva evangelización … Recitar el Rosario, en efecto, es en realidad contemplar con María el rostro de Cristo” (RVM 3).

CAMINO DE PERFECCIÓN

Lc 1,38: “Sí”. Silencio de donación (cfr. Jn 19,25-27: Madre, al pie de la Cruz).

“Mi madre y mis hermanos son quienes escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 8,21).

– “Una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad” (RVM 1).
-“El Magníficat —un retrato de su alma, por decirlo así— está completamente tejido por los hilos tomados de la Sagrada Escritura, de la Palabra de Dios. Así se pone de relieve que la Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale y entra con toda naturalidad. Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte en palabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Así se pone de manifiesto, además, que sus pensamientos están en sintonía con el pensamiento de Dios, que su querer es un querer con Dios. Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada” (Benedicto XVI, Deus Caritas est 41)

CAMINO DE MISIÓN EN COMUNIÓN FRATERNA

María fue “aprisa” a servir en la casa de Isabel (Lc 1,39; cfr. Hech 1,14: Cenáculo misionero).

– “María propone continuamente a los creyentes los ‘misterios’ de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María” (RVM 11).

-«Magníficat» (Lc 1, 46)… “expresa todo el programa de su vida: no ponerse a sí misma en el centro, sino dejar espacio a Dios, a quien encuentra tanto en la oración como en el servicio al prójimo; sólo entonces el mundo se hace bueno” (Benedicto XVI, DCe 41)
Tiene una “aptitud para desarrollar una oración contemplativa” y una “connatural eficacia para promover la vida cristiana y el empeño apostólico” (Pablo VI, Marialis Cultus, 42).

-“Pienso en la fe firme de esas madres al pie del lecho del hijo enfermo que se aferran a un rosario … para pedir ayuda a María, o en esas miradas de amor entrañable al Cristo crucificado” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.125).

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