Viernes semana 29ª Tiempo Ordinario (21 octubre 2016)

De corazón a corazón: Ef 4,1-6 (“Yo, prisionero por el Señor, os exhorto a comportaros de manera digna de la vocación recibida”); Lc 12,54-59 (“¿No sabéis discernir el tiempo presente?”)

Contemplación, vivencia, misión: Necesitamos abrir un poco más los ojos para descubrir las “huellas” de Cristo que nos acompaña siempre. A veces no las vemos porque, al llevarnos en su Corazón, sus huellas se identifican con las nuestras. La “vocación” más hermosa es la de ayudar a los hermanos a descubrir las huellas y los “latidos” del Corazón de Cristo en su propia vida. “Con la acción del Espíritu Santo, aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial, aprendiendo a amar como él nos ama y haciendo que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf. Bula Misericordiae vultus, 3)” (Papa Francisco, Mensaje Domund 16)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “La Santísima Virgen ejerce también hoy… aquella solicitud materna para con todos los hijos de la Iglesia que el Redentor, poco antes de morir, le confió en la persona del discípulo predilecto: «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!» (Jn 19, 26)" (Juan Pablo II, RVM 7).

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