Domingo 30º Tiempo Ordinario (23 octubre 2016, DOMUND)

De Corazón a corazón: Sir 35,15-17.20-22 (“La súplica del humilde atraviesa las nubes”); 2Tm 4,6-8.16-18 (“La corona… a todos los que hayan aguardado con amor su venida”); Lc 18,9-14 (“Dos hombres subieron al templo a orar… El publicano se golpeaba el pecho diciendo: Ten piedad de mí que soy un pecador”)

Contemplación, vivencia, misión: Sólo oramos de verdad cuando nos presentamos ante Dios tal como somos, sin trampas ni disfraces. Nuestra realidad es limitada y quebradiza, como la de todos los demás. Pero el aliento de esperanza viene de saberse amados por un Dios que no se cansa de regalarnos “su sol” todos los días. Orar es desear, esperar, estar alegres con la presencia de quien sabemos que nos ama tal como somos. Este mensaje de Cristo es para toda la humanidad, sin fronteras de raza, religión o cultura. “A los discípulos de Jesús, cuando van por los caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende más bien a tratar a todos con la misma medida del Señor; anunciamos el don más hermoso y más grande que él nos ha dado: su vida y su amor” (Papa Francisco, Mensaje Domund 16)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Estamos invitados a “aprender de María, mediante el rezo del santo rosario, a contemplar el proyecto de amor del Padre sobre la humanidad, para amarla como él la ama. ¿No es éste también el sentido de la misión?” (Benedicto XVI, Domund 2010).

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