Santos Simón y Judas, Apóstoles (28 octubre 2016)

De Corazón a corazón: Ef 2,19-22 “Sois miembros de la familia de Dios… edificados sobre los Apóstoles y profetas”); Lc 6,12-19 (“Eligió a doce, a los que dio el nombre de apóstoles”)

Contemplación, vivencia, misión: De la mayoría de los doce “Apóstoles” no sabemos donde están sus cenizas. Pero dieron la vida por Cristo y esta huella no hay quien la borre del corazón de Dios y de la Iglesia. Sus “sucesores” siguen siendo nuestro punto de referencia y de apoyo. Son los “fundamentos”, porque su vida se consumió en el amor. Jesús sigue eligiendo y llamando por el nombre: tú, yo, él, nosotros… Cada uno es irrepetible y ocupa un lugar privilegiado en su Corazón, para una misión de esperanza: construir la humanidad como una sola familia de hermanos en Cristo. Nos necesitamos unos de otros para responder al amor.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Meditar el Evangelio equivale a un “contacto vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santísima” (Juan Pablo II). “Por medio de la plegaria y de la meditación de la vida de Jesucristo, volvemos a ver su rostro misericordioso que sale al encuentro de todos en las diversas necesidades de la vida. María nos acompaña en este camino, indicando al Hijo que irradia la misericordia misma del Padre” (Papa Francisco, 8.10.16)

Los comentarios están cerrados.