Sábado semana 30ª Tiempo Ordinario (29 octubre 2016)

De Corazón a corazón: Fil 1,18-26 (“Para mí, la vida es Cristo”); Lc 14,1.7-11 (“El que se humilla será exaltado”)

Contemplación, vivencia, misión: Nunca sabremos en esta tierra el grado en que una persona vive en Cristo como “bautizada”, “injertada”, “transformada” en él. El momento más aleccionador es cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía y entonces todos, sin excepción ni distinción, reconocemos nuestra realidad pecadora, pidiendo y ofreciendo la oración y el perdón. Lo que cuenta es la autenticidad (humildad, verdad) y la donación (caridad). Todo lo demás son dones recibidos para servir. Los dones son distintos; pero ante Dios, lo que vale es el grado de “vida en Cristo”.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “Ella es en verdad la Odigitria, la Madre que muestra el camino que estamos llamados a recorrer para ser verdaderos discípulos de Jesús” (Papa Francisco, 8.10.16). La maternidad de María es un “influjo salvífico” (LG 60) continuo, que tiene eficacia en la medida en que imitemos su fe humilde y servicial ante los dones recibidos de Dios.

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