Domingo 31º Tiempo Ordinario (30 octubre 2016)

De Corazón a corazón: Sab 11,22-12,2 (“Te compadeces de todo… amas todo lo que existe… eres indulgente con todos”); 2Tes 1,11-2,2 (“Dios os haga dignos de su llamada”); Lc 19,1-10 (“Zaqueo… hoy tengo que hospedarme en tu casa… hoy ha llegado la salvación a esta casa”)

Contemplación, vivencia, misión: Resulta deslumbrante y conmovedora la escena de Jesús invitándose a sí mismo para visitar y sanar a un “pecador” (Zaqueo, el publicano) marginado por quienes se creían santos. Si Dios lo ha hecho todo por amor, ¿por qué no intuir que en cada corazón, como “microcosmos”, está el mismo Dios esperando y amando a todos sin excepción, “que hace salir su sol sobre buenos y malos” (Mt 5,45)? Nuestra vocación es el “amor”, de ayudar a todos a sentirse amados por Dios y a responder sinceramente a su amor. “Conversión” significa “abrirse” de verdad al Amor.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cuando meditamos el Evangelio con el corazón abierto al amor, como puede ser por medio del Rosario, “en él resuena la oración de María, su perenne Magníficat" (Juan Pablo II).“En cada misterio del Rosario la sentimos cercana a nosotros y la contemplamos como la primera discípula de su Hijo, la que cumple la voluntad del Padre” (Papa Fancisco, 8.10.16)

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