Viernes semana 32ª Tiempo Ordinario (11 noviembre, S. Martín de Tours)

De Corazón a corazón: 2Jn 1,3-9 (“La gracia, la misericordia y la paz de parte de Dios… según la verdad del amor”); Lc17,26-36 (“El día en que el Hijo de Dos se manifieste”)

Contemplación, vivencia, misión: En la balanza de Dios, sólo pesa la verdad y el amor. Él es el único capaz de rehacernos de nuevo con su misericordia. Todos los días son una venida de Cristo, que nos examina de amor, después de habernos perdonado y revestido de su mismo amor. Un día, esta venida será definitiva. Por esto vivimos “gozosos en la esperanza” (Rom 12,12). La propia identidad se descubre y se construye en la verdad de la donación. “La misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo” (Misericordiae Vultus, n.6).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Nuestro “barro” en manos de Dios (que es buen “alfarero”) se va convirtiendo en una obra de artesanía y en un museo de la misericordia divina. María experimentó más que nadie esta obra salvífica, “redimida de un modo eminente, en atención a los futuros méritos de su Hijo” (LG 53).

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