Sábado semana 33ª Tiempo Ordinario (19 noviembre 2016)

De Corazón a corazón: Apo 11,4-12 ("También su Señor fue crucificado"); Lc 20,27-40 ("En aquel mundo y en la resurrección… son como ángeles, hijos de Dios")

Contemplación, vivencia, misión: El camino de la vida se ilumina con la luz de Cristo muerto y resucitado. Hay mucha mentira y oropel en la convivencia humana. Gran parte de los sufrimientos provienen de la falta de amor. La vida sería más hermosa si todos fuéramos mensajeros del amor que Dios nos tiene en Cristo, como hijos en el Hijo. Todas las cosas nos hablan del amor de Dios. “La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia” (Misericordiae Vultus, n.10).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “La contemplación de Cristo encuentra su modelo insuperable en la Virgen María. El rostro del Hijo le pertenece por título singular. Madre y Maestra de la perfecta conformación con el Hijo, con su presencia ejemplar y maternal, es de gran apoyo en la cotidiana fidelidad a la oración peculiarmente filial” (Papa Francisco, Vultum Dei quaerere, 16).

Anuncios

Los comentarios están cerrados.