CRISTO REY (20 noviembre 2016, finaliza Año Misericordia)

De Corazón, a corazón: 2Sam 5,1-3 (“Tú apacentarás a mi pueblo”); Col 1,12-20 (“Nos trasladó al Reino del Hijo de su amor”); Lc 23,35-43 (“Jesús, acuérdate de mí cuando entrarás en tu Reino”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús es Rey, como centro de la creación y de la historia, y también coronado de espinas y crucificado. Su reino es de Buen Pastor que da la vida. Nos ha conquistado con su amor misericordioso. Cristo, a modo de “solo” en la “sinfonía” del universo, “es el centro del cosmos y de la historia, porque en él se unen sin confundirse el Autor y su obra” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n.13). “Los signos que (Jesús) realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes, llevan consigo el distintivo de la misericordia… La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo” (Misericordiae Vultus, nn. 8 y 10).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Han pasado y seguirán pasando todos los “reinos” de la historia; sólo quedará Cristo Rey y quienes se comprometan a vivir como él, haciendo de la vida un “sí” como el de su Madre y nuestra. Por esto, “el silencio de la Virgen María es también un silencio rico de caridad, que se dispone para acoger al Otro y a los otros” (Papa Francisco, Vultum Dei quaerere, n.33).

 

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