Miércoles semana 34ª Tiempo Ordinario (23 noviembre 2016)

De Corazón a corazón: Ap 15,1-4 (“Cantan el cántico del Cordero… Grandes y maravillosas son tus obras, Señor”); Lc 21,12-19 (“Esto os sucederá para que deis testimonio”)

Contemplación,  vivencia, misión: Jesús comparte nuestra historia y nos invita a compartir su misma vida. Estamos invitados a correr su mismo riesgo, para hacer de la vida un himno de donación, como “el cántico del Cordero”, inmolado para salvar a toda la humanidad. Nos ha tocado en suerte dar testimonio de su amor, ser complemento de su donación. Todo pasará, pero esta “obra maravillosa” quedará para siempre en el corazón de Dios. “La Palabra de Dios llega a los hombres por el encuentro con testigos que la hacen presente y viva” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n.97).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El “cántico del Cordero” empezó en la pobreza y humildad de Belén, en armonía con el cántico de las ángeles y los vagidos el recién nacido. Sólo se puede captar con un corazón contemplativo como el de María (cfr. Lc 2,19). “Que los ojos misericordiosos de la Santa Madre de Dios estén siempre vueltos hacia nosotros” (Papa Francisco, Misericordia et misera, n.22)

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