Jueves semana 34ª Tiempo Ordinario (24 noviembre, mártires vietnamitas)

De Corazón a corazón: Ap 18,1-2.21-23; 19,1-3.9 (“Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero”); Lc 21,20-28 (“Verán venir al Hijo del hombre… Se acerca vuestra salvación”)

Contemplación, vivencia, misión: Es importante notar que el camino de la vida se describe como camino de bodas. Jesús se hace nuestro “consorte”, como quien “comparte nuestra suerte”. Nuestro camino está todo sembrado de dones de Dios, con un trasfondo de sombras de nuestro egoísmo (personal y colectivo). La luz del amor tiende a disipar las tinieblas del egoísmo. Los dones van pasando (tiempo, cargos, salud… ) para dejar paso al verdadero y definitivo don: Dios amor se nos quiere dar Él mismo, más allá de los dones pasajeros. “Cuando el hombre, aunque sea frágil y pecador, sale sinceramente al encuentro de Cristo, comienza una transformación radical: «A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios» (Jn 1,12)” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n.50). Los santos mártires del Vietnam (s. XVIII-XIX) fueron testigos del evangelio porque supieron dar vida por vida, amor por amor.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La “salvación” consiste en entrar en la perspectiva de Cristo. “Nos acompaña la Virgen María, también ella estaba junto a la cruz, allí ella nos ha dado a luz como tierna Madre de la Iglesia que desea acoger a todos bajo su manto. Ella, junto a la cruz, vio al buen ladrón recibir el perdón y acogió al discípulo de Jesús como hijo suyo” (Papa Francisco, 20/XI/16, clausura Jubileo de la Misericordia).

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