Viernes semana 34ª Tiempo Ordinario (25 noviembre 2016)

De Corazón a corazón: Ap 20,1-4.11-21,2 (“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva… la nueva Jerusalén que bajaba del cielo engalanada como una novia para su Esposo”); Lc 21,29-33 (“El Reino de Dios está cerca… El cielo y la tierra pasarán”)

Contemplación, vivencia, misión: Hoy no nos gusta mucho hablar de la vida definitiva, porque nos parece que en la vida presente ya lo tenemos todo (o lo quisiéramos tener todo). Y así vivimos de engaño en engaño o de susto en susto. La vida presente es hermosa, amasada de verdad, bondad, belleza y gozo, cuando no se pierde la perspectiva de un más allá (el “Reino” definitivo), que ahora preparamos y construimos en donación fraterna. Una hojita seca que se cae del árbol es una historia de amor; la hojita pasa, el amor que había en ella no pasa. Nuestro “presente” pasajero en un ensayo para ir entrando en el “presente” eterno de nuestro Padre Dios: por Cristo, en el Espíritu, hacia el Padre (cfr. Efes 2,18).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La vida es un “sí” de Dios Amor en Cristo, que espera nuestro “sí” en Cristo. El “sí” de María fue en nombre nuestro. “Ella es la primera en abrir camino y nos acompaña cuando damos testimonio del amor” (Papa Francisco, Misericordia et misera, n.22)

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