Sábado semana 34ª Tiempo Ordinario (26 noviembre 2016)

De Corazón a corazón: Ap 22,1-7 (“Un río de agua viva… Verán su rostro… y reinarán por los siglos de los siglos… Vengo pronto”); Lc 21,34-36 (“Estad en vela.. orando”)

Contemplación, vivencia, misión: Hoy termina el año litúrgico, en el que hemos ensayado el encuentro definitivo con Cristo resucitado. De su costado y Corazón, abierto en la cruz, ha brotado nuestra salvación, para poder participar de su misma vida divina. Sólo nos pide abrir nuestro corazón a su relación y amor, haciendo de nuestra vida una donación como la suya y en la suya (con su ayuda). Así nos prepara para el encuentro definitivo, cuando “seremos semejantes a Él porque lo veremos tal como es” (1Jn 3,2). Su Corazón sigue abierto de par en par para acogernos e él.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cristo se formó en el seno de María bajo la acción del Espíritu Santo. El seno materno de su Madre es nuestro “molde” para vivir y transformarse en Cristo. “Confiemos en su ayuda materna y sigamos su constante indicación de volver los ojos a Jesús, rostro radiante de la misericordia de Dios” (Papa Francisco, Misericordia et misera, n.22)

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