Domingo 1º de Adviento, Año A (27 noviembre 2016)

De Corazón a corazón: Is 2,1-5 (“Confluirán a él todas las naciones… Vayamos, caminemos a la luz del Señor”); Rom 13,11-14 (“Es ya hora de levantarnos del sueño… Revestíos del Señor Jesucristo”); Mt 24,37-44 (“Estad preparados… vendrá el Hijo de hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: Nos urge el Amor. Se nos abre un camino de esperanza en Cristo. Hay que restregarse los ojos para descubrirle cercano y Amigo. Se nos quiere dar Él y sólo pide nuestra “nada”. Él da su gran “Todo” a cambio de nuestro pequeño “todo”. San Agustín se dejó guiar por una inspiración (“toma y lee”) y fue conquistado por la invitación de San Pablo: “Revestíos del Señor Jesucristo”. Estamos en “estado de conversión”, para abrirse al Amor. “Adviento” significa que Cristo “viene” ya, ahora y aquí, haciéndose nuestro contemporáneo, y quiere “completar” en nosotros su misma biografía.

*Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Jesús, nuestra “Esperanza”, nace siempre de María, también en nosotros. “Madre de la esperanza, Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino” (Spe salvi,  n.50). “Ella es la primera en abrir camino y nos acompaña cuando damos testimonio del amor” (Misericordia et misera, n.22)

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