Sábado semana primera Adviento (3 diciembre, S.Francisco Xavier)

De Corazón a corazón: Is 30,19-21.23-26 (“El Señor venda la herida de su pueblo”); Mt 9,35-10,1.6-8 (“Jesús recorría todas las ciudades enseñando… sanando… Sintió compasión… La mies es mucha”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús se acerca, convive, comparte, acompaña, se compadece y salva. Quien se siente “tocado” por él, se contagia de su mismo amor y compasión. El horizonte se abre más allá de las fronteras de la fe: son muchos los que no le conocen. La vida es más hermosa si se abre a su llamada y se consagra a hacer que todos le conozcan y le amen. “Cuanto más ahondemos en nuestra relación personal con el Señor Jesús, tanto más nos daremos cuenta de que Él nos llama a la santidad mediante opciones definitivas” (Verbum Domini, n. 77). “Cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos” (Evangelii Gaudium, n.3).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Las promesas mesiánicas de Isaías resonaron en el Corazón de María. La “compasión” de Jesús comenzó ya junto al corazón de su madre. Jesús elige, envía y acompaña a quienes está llamados a vivir en sintonía con sus amores. Esta sintonía es real cuando el corazón del apóstol se mueve por “gratuidad”, dejándose sorprender por su amor sin esperar nada a cambio.

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