Lunes semana segunda Adviento (5 diciembre 2016)

De Corazón a corazón: Is 35,1-10 (“Ánimo, no temáis… Dios viene a salvaros”); Lc 5,17-26 (“Tus pecados te son perdonados… Levántate”)

Contemplación, vivencia, misión: Una “teoría” sobre Dios no soluciona ningún problema. Dios es “alguien” y no un simple idea; está presente y nos ama. Nos sorprende porque ha querido estar presente haciéndose uno de nosotros, Dios hecho hombre, compartiendo nuestra historia. Es “Jesús”, el único “Salvador”. María y José, camino de Belén, irían “ensayando” este nombre que ya era una realidad viviente en el seno de María. En el evangelio Jesús se muestra así: el único que puede “sanar” desde la raíz, asumir nuestros pecados, borrarlos del todo y hacernos partícipes de su misma vida. Los hombres no entienden de perdón, porque no se dejan sorprender por el misterio de Dios Amor insertado en la propia vida. “La alegría del perdón es difícil de expresar, pero se trasparenta en nosotros cada vez que la experimentamos” (Misericordia et misera, n.3).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: “Estábamos en el seno de María” (San Anselmo). “Señor, enseña a mi corazón dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte… Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré” (San Anselmo, Proslogion).

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