Viernes semana segunda Adviento (9 diciembre, S. Juan Diego)

De Corazón a corazón: Is 48,17-19 (“Yo, el Señor, te marco el camino por donde debes ir”); Mt 11,16-19 (“Esta generación se parece a los chiquillos, sentados en las plazas”)

Contemplación, vivencia, misión: A veces caminamos entre chismes y caprichos, como los chiquillos aguafiestas. El “camino” que nos indica Dios Amor es más sencillo. Basta con hacer las cosas que tenemos que hacer, con la verdad de la donación. “El que ama a Dios se contenta con agradarlo, porque el mayor premio que podemos desear es el mismo amor; el amor, en efecto, viene de Dios, porque Dios mismo es Amor” (San León Magno).

* Con María, “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María y José prepararon la “gruta” o “establo” de Belén, limpiando, adornando, calentando. Se nos invita a “mirar el futuro con esperanza… «caminar en la caridad» (cfr. Ef 5,2)” (Misericordia et misera, n.1).

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